D. E. P.
Adiós a mi último rincón de intimidad a gritos.
Hace algún tiempo una terrible enfermedad lo invadió en silencio, a lomos de un caballo de madera, y sin darnos cuenta mató al silencio y la cordura.
Sigue quedando mi rincón, sigo quedando yo, sigue quedando mi locura.
Se ha perdido el sentido.
Arde Troya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario